Cómo organizar el catálogo de productos con unidades de medida, categorías y umbrales mínimos para un almacén fiable.
El catálogo de productos es la base de todo el almacén: recepciones, inventarios, escandallo y solicitudes de reposición dependen de él. Una ficha de producto bien hecha evita errores en cadena en el resto de secciones.

Cada producto tiene un nombre, una categoría, una unidad de medida base y, si conviene, un código de barras para escaneo rápido. También puedes definir una unidad de compra distinta de la de consumo, por ejemplo cajas en la entrada y kilos en la salida.
Las categorías ayudan a filtrar rápidamente el catálogo y a organizar los inventarios por zona o departamento. Una estructura clara reduce el tiempo dedicado a buscar productos durante un conteo.
Definir un umbral mínimo por producto es lo que permite al sistema generar sugerencias de reposición fiables. Sin umbral, el producto nunca aparecerá entre los que hay que reponer.
Algunos productos derivan de otros, por ejemplo una porción cortada de una pieza entera: puedes vincularlos para mantener coherente el cálculo de existencias.
¿Puedo tener unidades distintas para compra y consumo?
Sí, puedes definir una unidad de compra (por ejemplo caja) y otra de consumo (por ejemplo kg), con su factor de conversión.
¿Qué pasa si no defino un umbral mínimo?
El producto nunca se propondrá en las solicitudes de reposición sugerida, aunque las existencias sean muy bajas.
¿Puedo vincular un producto derivado a uno de origen?
Sí, para productos compuestos puedes mantener un vínculo que ayuda a la coherencia de las existencias.
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